
En el ámbito de la informática es conocido de sobra que la mayor falla de seguridad se encuentra entre la silla y el teclado. Por ello, la forma más fácil de hacerse con las cuentas de otros es aprovechar la falta de inteligencia que tienen los que intentan violar la privacidad ajena sin poseer conocimientos técnicos. El truco más viejo es inventar un tutorial falso en el cual los aspirantes a hacker terminan dando su contraseña a través del mail al correo de quien espera sentado pacientemente a que alguien pique.
Pero este no es el único mecanismo. La red está repleta de programas para vulnerar las cuentas. El estudio de BitDefender demostró que el 89
% de sus entrevistados al azar declararon que habían buscado en internet software para robar contraseñas. El 98% de los cuales además instalaron aplicaciones de “hacking”. Al probar uno de estos programas que tenía más de 20.000 descargas, los estudiosos de BitDefender descubrieron que ella estaba destinada a dejar troyanos y gusanos en el PC de los supuestos atacantes.
El top de las razones es espiar a la pareja con un 72%, cambiar la información de usuario de sus ex con un 64%, los padres preocupados de vejar la privacidad de sus retoños tienen un 23% y a su vez las criaturas les tratan de interceptar las comunicaciones con un 14%. Así que ya saben, progenitores, despechados o proyectos de espía: La estupidez es un arma de doble filo.
Fuente: La Nacion
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